Resumen de mi parte de la
charla
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Socialización: el hogar y la escuela
La socialización es el proceso por el que los miembros
maduros de una sociedad, como los padres y los maestros, influyen en las
opiniones y conductas de los niños, permitiéndoles participar y contribuir
plenamente en sociedad. En esta sección veremos dos de las influencias más importantes
en el desarrollo de la socialización del niño: la familia y la escuela.
1.1 La familia estadounidense en la actualidad
Lo mejor que puede hacer al respecto de las familias
de sus estudiantes es no tener expectativa alguna. La idea de una familia en la
que papá trabaja y mamá permanece en la cocina ya no es la norma.
En la actualidad, la mayoría de los estudiantes tiene
uno o ningún hermano o son partes de familias mezcladas, con hermanastros o
hermanastras que entran y salen de sus vidas. Algunos de sus alumnos quizá
vivan con una tía, con los abuelos, con uno de los padres, en hogares adoptivos
o con un hermano o hermana mayor. Cuando se dirija a sus discípulos, es mejor
que elimine las frases como “sus padres” y “su madre y su padre”.
En nuestros días, muchas parejas de clase media
esperan más tiempo para tener hijos y ofrecerles más ventajas materiales. En
esos hogares los niños pueden tener más “cosas”, pero quizá cuenten con menos
tiempo de sus padres. Por supuestos, no todos los estudiantes pertenecen a la
clase media. Casi la cuarta parte de los menores de 18 años viven con uno de
sus padres, en general la madre, y casi la mitad de esas familias tienen
ingresos inferiores al nivel de pobreza. Es probable que sus estudiantes estén
solos o sin supervisión buena parte del día. El aumento de los casos de niños
con llave ha hecho que muchas escuelas ofrezcan programas para antes y después
de las clases.
1.1.1
Crecer demasiado rápido
Joan Isenberg (1991) resumen la situación que
enfrentan los niños de la siguiente manera:
Ahora los jóvenes viven en un mundo que cambia a un ritmo
acelerado y se caracteriza por presiones sociales que los empujan a crecer con
demasiada rápidez. Se los presiona para que se adapten a patrones familiares
cambiantes, para que inicien su vida académica a edades más tempranas, para que
participen y compitan en deportes y destrezas especializadas. Más aún, se los
presiona para enfrentar información para adultos presentada en los medios de
comunicación antes de que hayan dominado los problemas de la niñez. Estas
presiones imponen mayor responsabilidad y estrés en los niños al mismo tiempo
que redefinen la esencia misma de la niñez (p.38).
David Elkind habla del “niño apresurado” y otros
psicólogos advierten de la “adultificación” de la televisión y la literatura
infantil. Cada noche al ver los noticieros esos niños escuchan hablar de
drogas, sexo, SIDA y otros temas de adultos. Pero sería un error suponer que
porque conocen el vocabulario sus alumnos comprenden los temas o están
emocionalmente preparados para manejarlos. Un antídoto para el “niño
apresurado” es la escolarización apropiada para el desarrollo.
1.1.2
Preescolares apropiados para el desarrollo
David Elkind afirma que antes de 1960 eran pocas las
instituciones escolares como las conocemos en la actualidad. Los padres
trabajadores de clase media empezaron a pagar por experiencias preescolares que
prometían compensar el tiempo que no podían ofrecer a sus hijos, pero puede haber
algunos efectos negativos, los niños que reciben una orientación excesiva del
maestro en un momento en que necesitan seguir su propia dirección pueden
adquirir (en términos de Erikson) un sentido de culpa en lugar de uno
iniciativa, menor autoconfianza y menor motivación para el aprendizaje
académico posterior. Es posible que aprendan a esperar a que se les indique lo
que deben aprender y como deben hacerlo.
¿Cuál sería una educación apropiada para el desarrollo
de los preescolares, una educación que se ajuste a sus necesidades físicas,
sociales, emocionales y cognoscitivas? Elkind propone agrupar a niños de
diversas edades de modo que los más lentos de cinco años puedan jugar e
interactuar con los más avanzados de cuatro y así sucesivamente.
1.1.3
Los hijos del divorcio
Estén listos o no, muchos de sus estudiantes tienen
que enfrentarse con un tema muy de adultos: el divorcio. Incluso en las mejores circunstancias la
separación y el divorcio son acontecimientos dolorosos para todos los
involucrados. La separación de los padres puede haber sido precedida por años
de conflictos en el hogar o puede resultar una sorpresa para todos, incluidos
los amigos y los hijos. Durante el proceso de divorcio es posible que aumenten
los conflictos en el momento de decidir la división de los bienes y la
custodia.
Al concluir el divorcio, son otros los cambios que
pueden perturbar la vida de los niños. Hoy, como en el pasado, es la madre la
que con mayor frecuencia recibe la custodia, pero el número de hogares encabezados
por el padre empieza a crecer. Casi dos
terceras partes de los padres vuelven a casarse y la mitad se divorcia
nuevamente, por lo que le esperan más ajustes al niño.
Las dificultades económicas del divorcio son en
particular grande para las mujeres para las mujeres que se hacen cargo de sus
hogares, para empeorar las cosas, cerca de tres cuartas partes de las mujeres
que supuestamente deben recibir del padre ausente un apoyo económico para los
hijos no reciben la pensión completa.
Los dos primeros años posteriores al divorcio parecen ser el periodo más
difícil para niños y niñas. Durante este tiempo acostumbran tener problemas en
la escuela, aumentar o disminuir de peso, sufrir problemas para dormir, etc. En
general, los varones tienden a mostrar una incidencia mayor de problemas
conductuales e interpersonales en la casa y en la escuela que las niñas o que
los niños de familias intactas. Las niñas pueden tener problemas para
relacionarse con los hombres, volverse sexualmente más activas o tener dificultades
para confiar en los hombres, se debe tener en cuenta que el ajuste al divorcio
es un asunto individual al que algunos niños responden con mayor
responsabilidad y madurez.
Recomendaciones
Ø Tome nota de
cualquier cambio repentino en la conducta que pueda indicar la existencia de
problemas en el hogar. Manténgase alerta
de síntomas físicos como jaquecas, dolores de estómago frecuentes, perdida
rápida de peso o fatiga o exceso de energía. Esté al tanto de señales de
perturbación emocional como mal humor, rabietas o problemas para prestar
atención. Informe a los padres de signo de estrés que muestre el estudiante.
Ø Converse individualmente con sus discípulos
sobre sus cambios de actitud o comportamiento. Esto le permitirá enterarse de
la existencia de alguna tensión inusual como el divorcio. Sea un buen
escucha de sus estudiantes puede ser que no conozcan a otro adulto dispuesto a
escuchar sus preocupaciones. Déjele saber que está dispuesto a hablar y permita
que establezcan las condiciones.
Ø Observe su lenguaje para asegurarse de que
evita estereotipos acerca de los hogares “felices” (con ambos padres). Cuando
se dirija al grupo hable de “sus familias” en lugar de referirse a “sus
padres”. Evite aseveraciones como “Necesitamos madres voluntarias2 o “Su padre
puede ayudarlos”.
Ø Ayude a sus
alumnos a mantener su autoestima. Reconozca
su trabajo bien hecho. El estudiante puede estar puede estar enojado con sus
padres, pero dirigir su ira a los maestros. No tome el enojo del estudiante de
manera personal.
Ø Averigue los
recursos disponibles en la escuela. Hablar con el psicólogo de la escuela, el consejero o el director sobre
los estudiantes que parecen necesitar ayuda externa.
Sea sensible al hecho de que ambos padres tienen
derecho a recibir información. Cuando los padres comparten custodia, ambos
están autorizados a recibir información y asistir a las reuniones de padres y
maestros.
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