martes, 26 de junio de 2018

Resumen de Socialización

Resumen de mi parte de la charla

1        Socialización: el hogar y la escuela
La socialización es el proceso por el que los miembros maduros de una sociedad, como los padres y los maestros, influyen en las opiniones y conductas de los niños, permitiéndoles participar y contribuir plenamente en sociedad. En esta sección veremos dos de las influencias más importantes en el desarrollo de la socialización del niño: la familia y la escuela.
1.1   La familia estadounidense en la actualidad
Lo mejor que puede hacer al respecto de las familias de sus estudiantes es no tener expectativa alguna. La idea de una familia en la que papá trabaja y mamá permanece en la cocina ya no es la norma.
En la actualidad, la mayoría de los estudiantes tiene uno o ningún hermano o son partes de familias mezcladas, con hermanastros o hermanastras que entran y salen de sus vidas. Algunos de sus alumnos quizá vivan con una tía, con los abuelos, con uno de los padres, en hogares adoptivos o con un hermano o hermana mayor. Cuando se dirija a sus discípulos, es mejor que elimine las frases como “sus padres” y “su madre y su padre”.
En nuestros días, muchas parejas de clase media esperan más tiempo para tener hijos y ofrecerles más ventajas materiales. En esos hogares los niños pueden tener más “cosas”, pero quizá cuenten con menos tiempo de sus padres. Por supuestos, no todos los estudiantes pertenecen a la clase media. Casi la cuarta parte de los menores de 18 años viven con uno de sus padres, en general la madre, y casi la mitad de esas familias tienen ingresos inferiores al nivel de pobreza. Es probable que sus estudiantes estén solos o sin supervisión buena parte del día. El aumento de los casos de niños con llave ha hecho que muchas escuelas ofrezcan programas para antes y después de las clases.
1.1.1        Crecer demasiado rápido
Joan Isenberg (1991) resumen la situación que enfrentan los niños de la siguiente manera:
Ahora los jóvenes viven en un mundo que cambia a un ritmo acelerado y se caracteriza por presiones sociales que los empujan a crecer con demasiada rápidez. Se los presiona para que se adapten a patrones familiares cambiantes, para que inicien su vida académica a edades más tempranas, para que participen y compitan en deportes y destrezas especializadas. Más aún, se los presiona para enfrentar información para adultos presentada en los medios de comunicación antes de que hayan dominado los problemas de la niñez. Estas presiones imponen mayor responsabilidad y estrés en los niños al mismo tiempo que redefinen la esencia misma de la niñez (p.38).
David Elkind habla del “niño apresurado” y otros psicólogos advierten de la “adultificación” de la televisión y la literatura infantil. Cada noche al ver los noticieros esos niños escuchan hablar de drogas, sexo, SIDA y otros temas de adultos. Pero sería un error suponer que porque conocen el vocabulario sus alumnos comprenden los temas o están emocionalmente preparados para manejarlos. Un antídoto para el “niño apresurado” es la escolarización apropiada para el desarrollo.
1.1.2        Preescolares apropiados para el desarrollo
David Elkind afirma que antes de 1960 eran pocas las instituciones escolares como las conocemos en la actualidad. Los padres trabajadores de clase media empezaron a pagar por experiencias preescolares que prometían compensar el tiempo que no podían ofrecer a sus hijos, pero puede haber algunos efectos negativos, los niños que reciben una orientación excesiva del maestro en un momento en que necesitan seguir su propia dirección pueden adquirir (en términos de Erikson) un sentido de culpa en lugar de uno iniciativa, menor autoconfianza y menor motivación para el aprendizaje académico posterior. Es posible que aprendan a esperar a que se les indique lo que deben aprender y como deben hacerlo.
           
¿Cuál sería una educación apropiada para el desarrollo de los preescolares, una educación que se ajuste a sus necesidades físicas, sociales, emocionales y cognoscitivas? Elkind propone agrupar a niños de diversas edades de modo que los más lentos de cinco años puedan jugar e interactuar con los más avanzados de cuatro y así sucesivamente.

1.1.3        Los hijos del divorcio
Estén listos o no, muchos de sus estudiantes tienen que enfrentarse con un tema muy de adultos: el divorcio.  Incluso en las mejores circunstancias la separación y el divorcio son acontecimientos dolorosos para todos los involucrados. La separación de los padres puede haber sido precedida por años de conflictos en el hogar o puede resultar una sorpresa para todos, incluidos los amigos y los hijos. Durante el proceso de divorcio es posible que aumenten los conflictos en el momento de decidir la división de los bienes y la custodia.
Al concluir el divorcio, son otros los cambios que pueden perturbar la vida de los niños. Hoy, como en el pasado, es la madre la que con mayor frecuencia recibe la custodia, pero el número de hogares encabezados por el padre empieza a crecer.  Casi dos terceras partes de los padres vuelven a casarse y la mitad se divorcia nuevamente, por lo que le esperan más ajustes al niño.
Las dificultades económicas del divorcio son en particular grande para las mujeres para las mujeres que se hacen cargo de sus hogares, para empeorar las cosas, cerca de tres cuartas partes de las mujeres que supuestamente deben recibir del padre ausente un apoyo económico para los hijos no reciben la pensión completa.  Los dos primeros años posteriores al divorcio parecen ser el periodo más difícil para niños y niñas. Durante este tiempo acostumbran tener problemas en la escuela, aumentar o disminuir de peso, sufrir problemas para dormir, etc. En general, los varones tienden a mostrar una incidencia mayor de problemas conductuales e interpersonales en la casa y en la escuela que las niñas o que los niños de familias intactas. Las niñas pueden tener problemas para relacionarse con los hombres, volverse sexualmente más activas o tener dificultades para confiar en los hombres, se debe tener en cuenta que el ajuste al divorcio es un asunto individual al que algunos niños responden con mayor responsabilidad y madurez.
Recomendaciones
Ø  Tome nota de cualquier cambio repentino en la conducta que pueda indicar la existencia de problemas en el hogar. Manténgase alerta de síntomas físicos como jaquecas, dolores de estómago frecuentes, perdida rápida de peso o fatiga o exceso de energía. Esté al tanto de señales de perturbación emocional como mal humor, rabietas o problemas para prestar atención. Informe a los padres de signo de estrés que muestre el estudiante.
Ø   Converse individualmente con sus discípulos sobre sus cambios de actitud o comportamiento. Esto le permitirá enterarse de la existencia de alguna tensión inusual como el divorcio. Sea un buen escucha de sus estudiantes puede ser que no conozcan a otro adulto dispuesto a escuchar sus preocupaciones. Déjele saber que está dispuesto a hablar y permita que establezcan las condiciones.
Ø   Observe su lenguaje para asegurarse de que evita estereotipos acerca de los hogares “felices” (con ambos padres). Cuando se dirija al grupo hable de “sus familias” en lugar de referirse a “sus padres”. Evite aseveraciones como “Necesitamos madres voluntarias2 o “Su padre puede ayudarlos”.
Ø  Ayude a sus alumnos a mantener su autoestima. Reconozca su trabajo bien hecho. El estudiante puede estar puede estar enojado con sus padres, pero dirigir su ira a los maestros. No tome el enojo del estudiante de manera personal.
Ø  Averigue los recursos disponibles en la escuela. Hablar con el psicólogo de la escuela, el consejero o el director sobre los estudiantes que parecen necesitar ayuda externa.
      Sea sensible al hecho de que ambos padres tienen derecho a recibir información. Cuando los padres comparten custodia, ambos están autorizados a recibir información y asistir a las reuniones de padres y maestros.  

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